Gracias Hermanas!

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León  16 de octubre de 2014.

 Muy queridas hermanas:

            Después de estos días tan intensos, en los que El Señor ha venido a nuestro encuentro de una manera sorprendente, estoy con ustedes para agradecer tanto amor y solidaridad, y compartir algo de lo vivido.

            El sábado al medio día, mientras almorzábamos con la comunidad de León y nos preparábamos para la Eucaristía y celebración de los Votos Perpetuos de nuestra hermana Diana, una llamada telefónica: “Las hermanas de Managua, San Judas, tuvieron un accidente y las llevan al hospital”. Inmediatamente todas en movimiento para ir a ver como estaban. No imaginábamos la magnitud de esto. Los médicos/as, enfermeras, amigos/as, todo mundo atendiendo y cuidando a cada una de las hermanas.

          Pilar en sala de operaciones… Y nosotras esperando… Es admirable la entrega y el amor del equipo de médicos/as y personal del hospital hacia Pilar… Sus exalumnas luchando y trabajando con todo su ser por ella, por su vida… Todo esto entre lágrimas, plegarias, entrega, amor y la ciencia al servicio de la vida.

… El Señor la quería ya celebrando el Banquete del Reino con Él, víspera de la Fiesta de la Virgen del Pilar.

            La capilla del colegio de León estaba bella y preparada para la celebración de la profesión de Diana con su palabra (la que está grabada en su anillo): Quiero que estén conmigo donde Yo estoy”. Esa tarde Pilar ya estaba con ´´El; encuentro y abrazo con el Padre.

            Es duro y ha sido duro decir “adiós” a una hermana, una amiga y una madre.  Pilar desde su vida entregada al Señor y como verdadera hija de María Eugenia tocó muchos corazones… Fue una persona como la describe una de sus exalumnas “Una mujer singular,  querida, alegre, enérgica, decidida, inteligente,  preparada y entregada.  Una verdadera RELIGIOSA,  hija legítima de  Santa María Eugenia de Jesús,  capaz de comprender la grandeza de los pobres y la miseria de los poderosos,  capaz de escuchar con claridad la voz de Dios allá a donde Él la llamaba,  alegre y jovial con los jóvenes,  fraterna con sus hermanas, solidaria en  las necesidades y vacíos de los más necesitados,  con alma, cuerpo y voluntad totalmente misionera.  La Asunción puede y debe sentirse orgullosa de haberla contado entre sus más fervientes hermanas, convencida y capaz de convencer  con la palabra y la acción.  Mujer de oración y contemplación…”

Encuentros y experiencias profundas con Pilar, con cada una de las hermanas de San Judas y con la Asunción,  se expresan y salen del corazón de tantas personas y todo esto es fruto del amor, del servicio y de la entrega.

            La Eucaristía en el colegio, el velorio y el entierro fueron una expresión de amor y acción de gracias: alumnas/os, exalumnas/os, padres de familia, amigos y amigas, religiosas, sacerdotes, familiares, hermanas, educadores asuncionistas, Monseñor Pablo Smith.

            Monseñor Bosco Vivas, obispo de León, llegó a saludarnos, a rezar un responso y visitó a las hermanas en el hospital de León con gran cariño.

            El lunes 13 a las 6:30 p.m. celebramos la profesión perpetua de Diana; consagración que hoy tiene un matiz de ofrenda muy, muy profunda, y como nos decía Martine: Diana y Pilar quedan vinculadas para siempre. Compartimos esta acción de gracias su familia, amigas /os, jóvenes y hermanas de Nicaragua, Guatemala y El Salvador.

            Ahora estamos cuidando a nuestras hermanas, quienes se van recuperando maravillosamente: Leonor y Amparito salieron del hospital de León el lunes por la noche, a causa de un fuerte temblor… Ese mismo día las trasladamos a una clínica privada y a la mañana siguiente ya las teníamos en la comunidad de León. Cony y Marta Adilia fueron operadas ayer, han salido muy bien de la cirugía y están respondiendo maravillosamente, gracias a Dios. Los médicos hablan de darles el alta mañana.

Ahora estamos preparando el traslado de todas a La Palmera para el próximo sábado, donde les estaremos cuidando con todo amor.

            Queridas hermanas, GRACIAS; todo el tiempo nos hemos sentido muy, muy acompañadas por toda la Congregación, este es un dolor que todas compartimos. Todo lo vivido es un Misterio de la presencia y del Amor de Dios entre nosotras. Es una pascua y estamos seguras que la vida y entrega de Pilar, así como el de toda la comunidad de San Judas, son un testimonio de entrega y fidelidad.

Les enviamos un fuerte abrazo, cariño, oraciones y  profunda comunión

Odessa

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