Santa María Eugenia de Jesús


 

En el centro de la visión de María Eugenia está el mundo, transfigurado por la ENCARNACIÓN DE JESUCRISTO, y donde la Iglesia vive y actúa día tras día. De allí, María Eugenia se fija dos fines íntimamente unidos entre sí: conocer y amar a Jesucristo y hacer que se le ame –a Él y a su Iglesia- y extender el reino en la sociedad.

El Reino no es el resultado de una voluntad o de una acción humana, sino de una gracia sobreabundante. Esta gracia convierte los corazones hacia Dios con un amor que hace que Dios y su pueblo sean el centro y la ocupación de sus vidas.